Jesús Mollá

Jesús Mollá

Psicólogo Especialista en Coaching (PEC©) Terapeuta Familiar Sistémico

Terapia Familiar Sistémica
Trabajando con las competencias de la familia

Desde que comencé a interesarme por el trabajo con las personas me di cuenta de la importancia de no aislar la singularidad del individuo de su entorno más significativo (familia, amigos, trabajo, ocio). La aproximación terapéutica centrada en las soluciones y la terapia breve me ha dado la posibilidad de hallar respuestas en las excepciones, alejando el foco de los problemas y acercando a los actores principales de la consulta, los clientes, a una mirada facilitadora del cambio si son capaces de reconocer las cosas que saben hacer y si son capaces de reconocer en ellos y en su entorno toda la potencia que  poseen.
La idea que trato de transmitir a las familias desde la primera sesión (en ocasiones con la llamada telefónica de petición de la primera consulta) es que la persona realice la tarea de observar su realidad cambiando las lentes con las que está acostumbrado a verla, y que se arriesgue a realizar un pequeño cambio, que le permita sentirse confiado, con más seguridad en sí mismo y con su entorno mas cercano.
Una de las características más evidentes de mi trabajo consiste en la observación de las interacciones entre los miembros de la familia, en las pautas o reglas que se establecen dentro del sistema familiar y que de alguna manera limitan el funcionamiento de los miembros y favorecen la aparición de los problemas que hacen que finalmente la familia acuda a terapia. Desde la perspectiva del trabajo sistémico, las dificultades son inherentes a la vida humana, si bien es cierto que los problemas surgen cuando las personas persisten en utilizar soluciones que no han sido efectivas para la resolución, creándose de este modo circuitos de retroalimentación o pautas que se pueden romper a partir de prescripciones diseñadas para ese tipo de problema particular, esto sería teniendo una “estrategia”. De este modo, la terapia sistémica que practico en la clínica no es necesariamente familiar, en el sentido de contar con toda la familia en la sesión, algo que resulta en ocasiones complicado. Por lo tanto, las intervenciones se pueden aplicar a parejas e individuos, sin dejar de lado la influencia que la familia y otros sistemas relevantes tienen sobre las personas que solicitan ayuda (los clientes).
Un segundo aspecto que destacaría de mi trabajo terapéutico es la búsqueda constante de formas eficientes para llevar a cabo el proceso de la terapia, con el objetivo de abreviar las terapias a un mínimo de sesiones, suprimiendo de esta forma las intervenciones inefectivas, muchas veces alejadas de la solución del problema del cliente. De este modo, la terapia puede durar 10 sesiones y generar cambios duraderos en las personas. Es por ello que hablo de Terapia Breve Estratégica cuando trabajo en un enfoque de terapia sistémica.
En esta búsqueda de intervenciones eficientes y efectivas, he suprimido de las conversaciones terapéuticas la exploración de las causas o características intrapsíquicas  que pudieran explicar el comportamiento de mis clientes. Dejamos de lado lo pasado y lo profundo, y el interés lo centramos en la complejidad del comportamiento humano.
Otra peculiaridad de la terapia que practico es la asunción de una forma de pensamiento construccionista, considerando que es el propio individuo quien construye un sistema que le permite comprender su mundo y sus experiencias. De ese modo, las personas son participantes activos y no receptores pasivos de un mundo externo que imprime sus huellas en su mente. Parto de la consideración de que la estructura de nuestro sistema nervioso impide que alguna vez podamos conocer lo que de «verdad» está allá afuera. Desde este enfoque se asume que no existe una realidad única o universal, sino distintas maneras de entender los fenómenos psicológicos y sociales.