¿Conflictos en casa?

¿Conflictos en casa?

Pautas para el manejo de situaciones conflictivas con los niños, desde la inteligencia Emocional
Si hay algo que caracterice a las familias es la dificultad para trabajar pautas que nos ayuden a manejar las situaciones conflictivas.
Hoy a modo de receta elaboramos una serie de pasos para lograr mejorar el clima de convivencia y comunicación ante los problemas. Te presento  una herramienta útil y practica
La tecnica NEMO, sí como la peíicula
Paso 1: NOMBRE: debemos de dirigirnos al niño por su nombre. “Ultimamente Maria…”
Paso 2: EMOCION  “Me he sentido muy triste “
Paso 3: MOTIVO: “Estamos discutiendo un montón, gritamos y no hay respeto” 
Paso 4: OBJETIVO:“Me gustaría que llegáramos a un acuerdo, ¿qué te parece? Hacemos una lista de cómo mejorar la situación: pasar mas tiempo juntas”.
Con el método NEMO logramos simplificar en 4 pasos el manejo de los conflictos.
Cuando una familia está atrapada en el conflicto es probable que estemos reforzando la idea del malestar atacando, como una defensa, “Maria eres tonta”, no hablamos desde el sentimiento propio sino desde nuestra parte dolida y nos defendemos con ofensivas. El conflicto sigue aumentando, porque no trabajamos sobre las soluciones. Es muy importante establecer empatía con la otra persona, principalmente si son nuestros hijos, ello no tiene el bagaje de experiencia, somos nosotros los modelos de aprendizajes. Tenemos que facilitar el dialogo y el acompañamiento, plantear una serie de estrategias para lograr el objetivo. “mejorar la comunicación con Maria”.
Maria estaba pensando que hace días no pasamos una tarde de chica,  te parece que hoy podamos compartir un momento tu y yo y hablamos de las cosas que nos pasan” Maria Sonríe
Cuando ponemos el foco de atención en lo que resulta útil, amable, todos ganamos, damos un paso más en la mejora del clima familiar, con inteligencia.

 

 

Y como dice NEMO: “Sigue nadando, sigue nadando”.

 

Premiar las Notas

Premiar las Notas

Hace poco en una reunión de padres, uno de ellos comentó “Mi hijo estudia mucho y saca buenas notas, yo no le había prometido ningún premio”

La idea de premiar las notas es una tema importante en nuestra sociedad, donde el competir, comparar y imponer, se desarrolla cada día más. Son muchos los padres que se ven evaluados en su papel a la hora de recibir las notas de sus hijos. Las notas llegan a ser el reflejo del buen padre o la buena madre que me juego cuando mi hijo obtiene un sobresaliente.

Tenemos que tener una idea clara para saber dónde estamos y lo que queremos que nuestros hijos lleguen a desarrollar, como parte importante de su proceso de individualización y crecimiento. Si nuestra labor como padres es guiar, enseñar y motivar: esto requiere presencia y acompañamiento, reconociendo los méritos y aplaudiendo sus logros, lejos de la idea de premiar.

 

¿Se debe premiar a los hijos por tener buenas notas?

Muchos padres animan con premios a sus hijos para obtener buenos resultados académicos, cayendo en el error de premiar los resultados, restando todo valor al proceso educativo de motivar para llegar donde ellos quieren llegar.

¿Es una buena estrategia? No. Los padres hacen todo lo necesario para que tengan sobresaliente, esta situación se plantea desde un modelo social, donde las notas obtenidas tienen un valor, “ser sobresaliente”. Valorar el resultado y no el proceso educativo nos hace caer en un gran error. Despojamos a los niños del disfrute que otorga el aprendizaje.

Si los padres valoramos el resultado de nuestros hijos, como un triunfo personal, caemos en la idea errada de pensar que educamos para fortalecer el concepto de padre ideales. Lejos de la posibilidad del error y la equivocación. Como padres y personas nos equivocamos y cometemos errores, de ello obtenemos también aprendizaje.

Si premiamos por los resultados, fomentamos la idea de necesitar un premio cuando las cosas van bien, nuestras expectativas y las del niño irán aumentando y con ello fomentamos el interés por obtener algo a cambio de mis notas. Cada vez los premios irán también en aumento.

 

¿Pero qué pasa si las expectativas no se cumplen?

Las metas basadas en los premios distorsionan la idea de disfrutar del aprendizaje. El niño ya no sabe si le gusta estudiar, el  hacerlo tiene la finalidad de obtener algo como resultado. No valorando el esfuerzo y sus propias capacidades.

La meta aumenta, por tanto, aumenta el premio que muchas veces es material. Pero si no logro la meta planteada, mi apreciación sobre el fracaso es tan grande, que aprendo que solo con premios podré alcanzar la meta, disminuyendo el interés, deteriorando mi autoestima.

Cuando un niño se le premia por sus notas, de alguna manera refuerza la idea que por sí mismo no obtendrá buenos resultados, que necesitará una motivación muchas veces material para lograr las expectativas planteadas por los otros. No hay una idea de proceso y motivación por los conocimientos adquiridos, restando  su propia capacidad de disfrute y descubrimiento sobre nuevos aprendizaje. Motivar es parte del proceso educativo de cada padre, para ello no se debe imponer lo que yo quiero, sino motivar para que ese niño o niña elija como parte de su decisión lo que desea. Esta idea de motivar se desarrolla desde el interés, la dedicación con tiempo, desde el trabajo y la comunicación comprensiva y amorosa,  necesitamos como padres desarrollar todos nuestro potencial creativo  y como consecuencia natural El Niño tendrá la certeza positiva que todo va

Evelyn K. Varas

Evelyn K. Varas

Psicóloga y Psicoterapeuta Familiar Sistémica por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)

Mi objetivo: es entregar una visión diferente del problema que trae a las personas a consulta, ampliando sus posibilidades, descubriendo y reconociendo sus fortalezas y entregando una mirada esperanzadora.

No quiero ir al cole

No quiero ir al cole

Ayer mi hija lloraba antes de dormir, no quiero ir al cole mamá

Esta emoción despertó en mí la idea de no llevarla, sentía que ella realmente no quería ir. Si fueron tantas horas durante el último tiempo que disfrutamos juntas, caminando por la playa, construyendo castillos de arena, saltando en la piscina, disfrutando de la compañía de la una y la otra. La verdad que yo tampoco quiero llevarla.

Pero entiendo que para los niños y sus padres iniciar la etapa escolar es todo un desafío.
Los cambios de horarios, la llegada de todos los amiguitos, mínimo 20 por clase, su maestra, las pautas y normas nuevas que deberán ir incorporando son parte del proceso de crecimiento.

Como padres acompañar en esta nueva etapa de transición es importante, seguramente más de un “No quiero ir al cole” se escucharan estas semanas, más de un llanto de esos que retumban en las puertas de los coles y nos ponen en un aprietos social vamos a pasar y más de una madre repetirá “si es muy pequeñita o pequeñito”. Y los maestros como una forma consolar nos dirán si “se le pasa enseguida, ya verás cómo estarán jugando”.

El ser conocedor de los procesos de crecimiento de nuestros hijos y repetirnos que para crecer como personas hay que pasar por etapas y nuestros hijos se encuentran en el inicio de una de ellas la escolarización.
Esta etapa requiere el acompañamiento del adulto no sólo en los aspectos pedagógicos que seguramente va ir alcanzando, sino también abrir espacio a las muestras afectivas en relación a este crecimiento. Debemos de estar atentos a las emociones vinculadas a las primeras semanas, no debemos de invalidar las emociones de malestar por sentir que se separa de ti, para El Niño es un hecho real. También  es verdad que encontrará dentro del cole todo un mundo de sorpresas, aventuras, que seguro llegará a disfrutar. Pero aquello necesita su tiempo. Es dejar atrás una etapa donde los únicos vínculos seguros son sus padres, para dar inicio a una nueva etapa más social, todo ello requiere un ajuste emocional, caracterizado por la empatía de los padres y de mucha paciencia y calma. 

Escuche a mi hija, sequé sus lágrimas, la abracé y  cantando una nana se durmió. Hoy como el resto de los días del año sonó el despertador y ella con toda su frescura me dijo: “Nos vamos al cole que soy mayor”.

Evelyn K. Varas

Evelyn K. Varas

Psicóloga y Psicoterapeuta Familiar Sistémica por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)

Mi objetivo: es entregar una visión diferente del problema que trae a las personas a consulta, ampliando sus posibilidades, descubriendo y reconociendo sus fortalezas y entregando una mirada esperanzadora.