Qué buenas las vacaciones

Qué buenas las vacaciones

Cómo seguir emprendiendo en este tiempo estival

Pablo está cansado y desanimado por el rumbo de los acontecimientos. Por fin, llegó el verano. Las vacaciones escolares han llegado y sus dos pequeños estarán entre sus prioridades, además de los balances, las ventas y el seguimiento de los clientes. Los emprendedores tienen sus propios sueños, y la familia forma también parte de la vida de las personas. Tiene que aprender a gestionar los tiempos familiares y el trabajo, además es consciente del estrés al que está sometido en estas fechas. Acude en busca de ayuda en nuestro servicio de Psicología y Coaching. Y tras la primera toma de contacto empezamos a centrar a Pablo con un ejercicio para que retome la visión de la persona que realmente quiere ser.

Sí, porque los que hemos decidido emprender y trabajar por cuenta propia tenemos que tener en cuenta que nuestros sueños no se pueden convertir en una pesadilla cuando nuestros hijos están de vacaciones. 

Por tanto, es el momento de ser todavía más creativos y sacarnos un “as de la manga” para no morir en el empeño de ser leales a nuestros valores. 

Además en verano apetece quedar con los amigos, cenar entre semana, bañarse en la playa, salir con la pareja, un cine de verano… 

Se hace necesario reservar unas semanas para dedicarse a lo que a uno más le apasiona: la familia, la pareja y el bienestar personal.

Para no frustrarte a la hora de alcanzar tus metas te planteo las siguientes tareas:

  1. Haz un balance de cómo han sido tus primeros seis meses del año. No sólo en el área económica-empresarial, sino también en otras áreas importantes en nuestras vidas: salud, deporte, familia, pareja, formación, ocio y tiempo libre, amigos, desarrollo personal…
  2. Revisa hacia atrás tu balance de estos últimos tres años. Observa las curvas que se dan en tus cuentas (ingresos y gastos). Revisa los períodos donde más posibilidades tienes de tomarte unos días para desconectar de tu trabajo y centrar tu energía en lo que realmente te interesa (al margen de trabajar espero que tengas dónde elegir). Los períodos donde decaen tus ingresos es el momento del año donde debes programar tus vacaciones. 
  3. En caso de que te resulte inviable dejar todo de lado durante una semana completa, sé estratégico. Tomate días de una semana que se puedan juntar con los de la siguiente. De este modo desconectarás y podrás disfrutar de eso que algunos llamamos VIDA.

En cualquier caso, si tienes alguna duda puedes consultar con nosotros para que revisemos cómo están de alineados tus objetivos actuales con tu vida deseada.

En CTR Psicogandia somos Psicólogos Especialistas en Coaching, estamos certificados y colegiados por el Colegio Oficial de Psicología y será un placer poder acompañarte para que consigas tus sueños.

Feliz Verano

Jesús M.

Psicólogo Especialista en Coaching

Terapeuta Familiar Sistémico

www.psicogandia.com

Celebrar el día del Padre… o no.

Celebrar el día del Padre… o no.

¿Por qué no celebrar el día del Padre?

Hace unos días me llegó un articulo que hablaba sobre la solicitud de la Federación de AMPAS para sustituir el día del Padre de los colegios incidiendo en las repercusiones negativas que tiene sobre algunos menores que no proceden de hogares donde existe un rol masculino.

Los datos hablan de que el 20% de los menores  no responden al modelo tradicional de familia (hogar compuesto por papá y mamá; familias monoparentales, reconstituidas, etc.) indican que la realidad familiar llega a las aulas.

Durante años el único modelo imperante ha sido el del padre (en la mayoría de los casos ausente de las responsabilidades de los procesos de la crianza). En la actualidad, presenciamos la diversidad en los modelos y roles familiares.

La paternidad forma parte de un proceso de aprendizaje. Y, por suerte, siempre estamos aprendiendo. Porque a ser padre se aprende, te enseñan tus hijos y tu compañera de vida.

El compromiso y la participación del nuevo varón en la crianza de los hijos.

Hacia un padre maternal. Nos encontramos con un nuevo modelo de parentalidad masculina. Teniendo en cuenta que la educación no es una tarea fácil, observamos con atención y agrado el papel del padre en la educación en casa en el siglo XXI. Asistimos cada vez más hombres a Escuelas de Padres, a charlas de expertos, a cursos y seminarios sobre crianza respetuosa y modelos educativos alternativos.

El contacto físico paternal con los hijos varía según el género, masculino o femenino no son igualmente acariciados por miedo a que el afecto debilite el carácter. Necesidades afectivas de hombres y mujeres, las fuentes dadoras de amor. Lo que realmente importa para el desarrollo psicológico del niño es la presencia afectiva. Más allá del castigo y la sanción, existe otro modelo de autoridad paterna que no tiene nada que ver con ese modelo patriarcal, que se aleja para acercarnos afectuosamente y con respeto, cuidando de la relación y comprendiendo qué está en juego

Los padres maternales somos tiernos, cariñosos, sensibles y compasivos, intervenimos activamente en los procesos educativos de nuestros hijos. Los buenos padres nos hacemos notar, hacemos ruido. Nuestros hijos nos respetan por el calor de los afectos, por la experiencia que construimos junto con ellos.

Lo que de verdad me importa como padre es disfrutar de la experiencia de una paternidad afectuosa, próxima, comprometida y de calidad. Cuando el cansancio se transforma en regocijo. Llegar a casa después de un día agotador donde he escuchado numerosos problemas de otras personas, oír los gritos de mis pequeñas “papá, papá” es como un chute de energía. La importancia del cambio de chip al entrar en casa, activar el “modo padre”, dejar fuera el cansancio, los problemas de otros.

Los hombres que disfrutamos sanamente de la experiencia de la paternidad sin involucrar a nuestra pareja de forma patológica. Cuando los varones somos maduros y equilibrados, las posibilidades que se abren con cada embarazo nos acercan y vinculan de manera sana y definitoria a nuestra pareja, marcando una diferencia cualitativa.

Tener un hijo es una decisión y no un accidente. Es una de las decisiones con más consecuencias y de mayor alcance que pueda existir, y por lo tanto es la decisión más transformadora y generadora de tensiones a la que uno pueda enfrentarse en el transcurso de su vida.

El fracaso de una relación es con frecuencia un fracaso en la comunicación

En nuestra época, los hijos son, ante todo y fundamentalmente, un objeto de consumo emocional

El hecho de que alguien plantee eliminar el día del padre o de la madre del calendario escolar puede servir para abrir el bote de la discusión, no para descalificar en la conversación de lo que es bueno para una infancia afectiva y plena, no para malinterpretar malintencionadamente una opinión al respecto.

Entrar en el debate, en la discusión implica aceptar que múltiples realidades conviven, no existe una mejor que otra, no hay una posición de superioridad. La mirada de discriminicación positiva al respecto inhibe la realidad de la afectividad masculina, que es lo que realmente debería estimularse y celebrarse en esta fecha.

Eliminar estos hitos del calendario, invisibilidad el papel en positivo de muchos agentes que estamos cambiando la realidad patriarcal en silencio y poco a poco. Rechazar esta posibilidad de pensamiento auto perpetua el modelo patriarcal y retroalimenta el discurso polarizado.

En la era de la globalización, el ideal y las políticas de esa humanidad compartida, no debe dejar de lado las realidades que suman. Si desarmamos las estructuras de autoridad, desgarrando los lazos sociales… acabaremos por borrar la propia razón de ser de los hombres, su verdadero propósito afectivo.

Jesús Mollá

Jesús Mollá

Psicólogo Especialista en Coaching (PEC©) Terapeuta Familiar Sistémico

La aproximación terapéutica centrada en las soluciones y la terapia breve me ha dado la posibilidad de hallar respuestas en las excepciones, alejando el foco de los problemas y acercando a los actores principales de la consulta, los clientes, a una mirada facilitadora del cambio si son capaces de reconocer las cosas que saben hacer y si son capaces de reconocer en ellos y en su entorno toda la potencia que  poseen.

Premiar las Notas

Premiar las Notas

Hace poco en una reunión de padres, uno de ellos comentó “Mi hijo estudia mucho y saca buenas notas, yo no le había prometido ningún premio”

La idea de premiar las notas es una tema importante en nuestra sociedad, donde el competir, comparar y imponer, se desarrolla cada día más. Son muchos los padres que se ven evaluados en su papel a la hora de recibir las notas de sus hijos. Las notas llegan a ser el reflejo del buen padre o la buena madre que me juego cuando mi hijo obtiene un sobresaliente.

Tenemos que tener una idea clara para saber dónde estamos y lo que queremos que nuestros hijos lleguen a desarrollar, como parte importante de su proceso de individualización y crecimiento. Si nuestra labor como padres es guiar, enseñar y motivar: esto requiere presencia y acompañamiento, reconociendo los méritos y aplaudiendo sus logros, lejos de la idea de premiar.

 

¿Se debe premiar a los hijos por tener buenas notas?

Muchos padres animan con premios a sus hijos para obtener buenos resultados académicos, cayendo en el error de premiar los resultados, restando todo valor al proceso educativo de motivar para llegar donde ellos quieren llegar.

¿Es una buena estrategia? No. Los padres hacen todo lo necesario para que tengan sobresaliente, esta situación se plantea desde un modelo social, donde las notas obtenidas tienen un valor, “ser sobresaliente”. Valorar el resultado y no el proceso educativo nos hace caer en un gran error. Despojamos a los niños del disfrute que otorga el aprendizaje.

Si los padres valoramos el resultado de nuestros hijos, como un triunfo personal, caemos en la idea errada de pensar que educamos para fortalecer el concepto de padre ideales. Lejos de la posibilidad del error y la equivocación. Como padres y personas nos equivocamos y cometemos errores, de ello obtenemos también aprendizaje.

Si premiamos por los resultados, fomentamos la idea de necesitar un premio cuando las cosas van bien, nuestras expectativas y las del niño irán aumentando y con ello fomentamos el interés por obtener algo a cambio de mis notas. Cada vez los premios irán también en aumento.

 

¿Pero qué pasa si las expectativas no se cumplen?

Las metas basadas en los premios distorsionan la idea de disfrutar del aprendizaje. El niño ya no sabe si le gusta estudiar, el  hacerlo tiene la finalidad de obtener algo como resultado. No valorando el esfuerzo y sus propias capacidades.

La meta aumenta, por tanto, aumenta el premio que muchas veces es material. Pero si no logro la meta planteada, mi apreciación sobre el fracaso es tan grande, que aprendo que solo con premios podré alcanzar la meta, disminuyendo el interés, deteriorando mi autoestima.

Cuando un niño se le premia por sus notas, de alguna manera refuerza la idea que por sí mismo no obtendrá buenos resultados, que necesitará una motivación muchas veces material para lograr las expectativas planteadas por los otros. No hay una idea de proceso y motivación por los conocimientos adquiridos, restando  su propia capacidad de disfrute y descubrimiento sobre nuevos aprendizaje. Motivar es parte del proceso educativo de cada padre, para ello no se debe imponer lo que yo quiero, sino motivar para que ese niño o niña elija como parte de su decisión lo que desea. Esta idea de motivar se desarrolla desde el interés, la dedicación con tiempo, desde el trabajo y la comunicación comprensiva y amorosa,  necesitamos como padres desarrollar todos nuestro potencial creativo  y como consecuencia natural El Niño tendrá la certeza positiva que todo va

Evelyn K. Varas

Evelyn K. Varas

Psicóloga y Psicoterapeuta Familiar Sistémica por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB)

Mi objetivo: es entregar una visión diferente del problema que trae a las personas a consulta, ampliando sus posibilidades, descubriendo y reconociendo sus fortalezas y entregando una mirada esperanzadora.